
Una conocida, un poco guarrona, me contaba que ella es multiorgásmica. Me decía que sentía cómo venía uno, luego otro, luego otro y así unos cuantos de intensidad baja hasta llegar a un orgasmo cósmico de mil revoluciones que explotaba dentro de ella.
A mí me pasa lo contrario. Aquellos días que me siento inspirada, primero tengo El Orgasmo. Vehemente, bravo, espeso. Y luego, a pocos segundos, siento otro. Suave y algo picante. Y luego otro. Dulce, anaranjado. Y después otro. Susurrado, melódico. Tres o cuatro, ese es mi tope.
Los multiorgasmos existen como los ángeles tienen sexo.
Escaparate del Raval