miércoles, 9 de septiembre de 2009

Mi niña se me corre


Y yo que pensaba que todas las mujeres nos masturbábamos igual.
No, no, qué equivocada estaba.

Sofia se masturba como una batidora a máxima potencia. Y, claro está, yo intento hacerle lo mismo. Pero una no tiene el brazo derecho como Serena Williams y, a los tres minutos, noto como el músculo se me ha subido hasta la oreja.
Pero supongo que es como lo que dicen las madres cuando les preguntas: "¿Y no te dolió el parto?" y responden "Ai, niña, cuando tienes a tu hijo en los brazos, con pocos segundo de vida, te olvidas de todo tipo de dolor".

Pues así es como me siento cuando mi niña se me corre. Me olvido del brazo derecho, de la rodilla izquierda totalmente doblada, del tobillo derecho aplastado contra la pared y de la gota de sudor resbalando por mi cuello. Porque cuando una mujer llega al orgasmo un trocito de ella muere. Se desgarra.
Tiene un punto sadomasoquista. Sí, ya que controlar el ritmo de un clítoris se acaba convirtiendo en una dulce agonía.


Lindsy Lohan en la portada de NewYork de Marilyn.


[No... todavía no he vendido nada, pero ya tengo dos reuniones concertadas. Y subiendo.]

4 comentarios:

Juan C. dijo...

¿que tal si vamos tu niña,tu y yo a ese Parador tan bonito q solías ir al lado de la playa?
Andaaaaaaa......Vengaaa.

Juan C. dijo...

vamos!!!
o...no te atreves?

Dorada dijo...

Ai Juan... Juan... No, no, así no se juega.
Sabes muy bien que no podrías con las dos. Eso por una parte.
Y por la otra, mi chica sólo la saboreo yo.

Juan C. dijo...

sniff....
snifff....
Se que no podrias con las dos....lo sé pero....podria intentarlo!!!...posria aprender!!!
De verdad!!!...aprendo rápido!!!!!
Porfaaaaaaaaaaa